3 de jul de 2012

Los jóvenes religiosos y las redes sociales

El primer dato que emerge al hablar de internet y, en particular, de las redes sociales, es el cambio radical que se ha efectuado en la vida y en el modo de hacer, de pensar y de actuar de las personas. Basta mirar alrededor para notar que en poquísimos decenios ha cambiado la sociedad tan rápidamente que no nos hemos dado cuenta de ello. Hoy es normal que, como en todas las casas, también en las parroquias y en las comunidades religiosas haya un ordenador conectado a internet, para mandar y recibir informaciones mediante e-mail o para mantener contactos en Facebook, Messenger, MySpace, Twitter, todos ellos instrumentos que han modificado notablemente la vida cotidiana y las relaciones. Esta revolución ha sido posible gracias a la aparición del web 2.0, entendido como medio que se caracteriza por la participación de los usuarios.
Cuando se habla de redes sociales se hace referencia al conjunto de personas con las que se está en contacto mediante una relación social que va de los lazos familiares a la simple amistad. En cambio, la diferente tipología de relación distingue los diversos grupos sociales presentes en la red. No hay nada imposible en este espacio virtual, donde cada uno tiene la posibilidad de descubrir su dimensión personal y de expresarse con una multiplicidad de códigos. Los social networks nacen de una necesidad fundamental de la persona.
No solamente las relaciones sociales, sino también el diálogo sobre las diferentes credos y entre los diferentes credos corre en internet. Precisamente la aparición del web ha llevado a la Iglesia a replantearse la misión que Cristo le ha confiado de anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo. En efecto, el web está ampliando constantemente las formas en que las Iglesias y los institutos religiosos proponen el mensaje evangélico, con ideas comunicativas cada vez más estimulantes: blog religiosos, portales de news, espacios de reflexión personal o de discusión sobre temas espirituales, por no hablar de las numerosas presencias de religiosos y religiosas en social networks como Facebook. Sin duda da gusto encontrarse también los monasterios de clausura en Facebook, dando la posibilidad a quien lo desee, de entrar en contacto y dialogar con un mundo considerado misterioso.
¿Qué nuevas oportunidades se presentan para la formación?
La identidad real de una persona tiene como característica principal la de ser “polifacética”, porque está compuesta por numerosas dimensiones. “la identidad legal. La propia personalidad, las amistades, el propio credo y los propios valores. No siempre es posible apreciar todos estos aspectos en una relación interpersonal real. Para comprender la profundidad de una persona es necesario excavar, hablar, observar sus comportamientos. Además, la persona adopta comportamientos diferentes en contextos diversos. La identidad digital funciona así: quien decide aceptar la amistad de una persona en un social network es consciente de tener que revelar al otro todas las informaciones incluídas en su propio perfil, y viceversa. Con un solo click puedo conocer, aunque sea parcialmente, muchas de las características de mi interlocutor. Con la posibilidad de notar muchos particulares que no se hubieran manifestado en un encuentro cara a cara. Esta es una de las principales características de las redes sociales.
Otro factor para el desarrollo de la personalidad es la posibilidad de ensanchar los horizontes del conocimiento. Basta pensar en todo el material informativo y didáctico que se encuentra en la red. Las tradicionales instituciones encargadas de la producción de conocimientos se han visto flanqueadas por estos nuevos medios que permiten navegar entre muchísimas informaciones. Además, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, la red acorta las distancias, y hace que las personas participen a acontecimientos interesantes y grandiosos que suceden en lugares lejanos. La formación de los jóvenes religiosos puede servirse de las siguientes formas que ofrece una red social:
- la comunicación, que hace intercambiar opiniones sobre los problemas cotidianos en la comunidad y en la pastoral;
- el compartir, que hace trabajar en proyectos comunes, en los que los jóvenes religiosos, que viven en contextos lejanos pero que poseen una visión común y unitaria sobre la evangelización y sobre la vida de comunidad, pueden llevar a cabo algo;
- la cooperación, aspecto que es diferente de la colaboración, porque implica la división de tareas que, una vez realizadas, formarán un gran proyecto común;
Estas son las posibilidades que las redes sociales ofrecen y que hay que hacer fructificar. Pensemos a los formadores en red, con la voluntad de construir un camino de comunión, con la voluntad de compartir las prácticas formativas, con el deseo de participar en la vida de la Iglesia que junta los carismas.
¿Qué experiencias se están
llevando a cabo?
El social network se ha convertido ya en un mundo afirmado en nuestra sociedad y sigue perfeccionándose. Pretender quedar fuera de él, como jóvenes religiosos, significa renunciar a una gran oportunidad de diálogo con el mundo juvenil. En los primeros momentos del desarrollo del fenómeno, la Iglesia tuvo alguna dificultad para aceptar esta nueva realidad, pero hoy las cosas han cambiado. Los consagrados y, de manera particular, los jóvenes religiosos no pueden permanecer ajenos a este fenómeno, es una posibilidad más para comunicar el Evangelio en un mundo que cambia. Leyendo los signos de los tiempos sobre los que insiste la Iglesia para una nueva evangelización.
Los social networks ofrecen numerosas experiencias: piénsese al mundo de la didáctica y a las diversas iniciativas propuestas por los Ministerios de educación de las diferentes naciones de la Unión Europea. También en el campo religioso han nacido proyectos significativos, llevados adelante a través de grupos en Facebook, páginas internet, blogs personales y comunitarios, foros virtuales: hasta hace poco tiempo se pedía a los religiosos que entraran en los bares frecuentados por los jóvenes, para llegar a los alejados; hoy las mesas de los bares se han trasladado a la red.
Otras experiencias positivas son los contactos en red entre parroquias e institutos religiosos. Esto podría convertirse en la forma justa de llevar a cabo una pastoral vocacional común y no de competencia. Por ejemplo, la Conferencia Episcopal Italiana ha promovido una gran red para favorecer la comunicación entre las diversas realidades de la Iglesia italiana (www.chiesacattolica.it), donde se pueden encontrar espacios informativos para las diócesis, las parroquias, los institutos religiosos, las asociaciones y los movimientos católicos. ¿Cómo se ha movido la Iglesia española? ¿Qué iniciativas han tomado las Iglesias locales y los institutos o congregaciones? Hagamos una estadística de todo lo que se hace, y pongámoslo en conocimiento de todos. Se tiene la posibilidad de contactar a los jóvenes sin obstáculos de tiempo o de espacio, para poder dialogar y mantenerse en contacto incluso a distancia, pudiendo establecer nuevas formas de relación. También los mundos virtuales atraen por la posibilidad de realizar cosas que, en la realidad, no pueden vivirse. Ofrecen a los usuarios la posibilidad de relaciones afectivas sólidas, de nuevas amistades, de colaboración, de familiaridad que crea confianza y convicción de pertenencia respecto a ese mundo virtual. Por eso se podría pensar en una Spiritual Second Life, una manera de hacer comprender la verdadera esencia del cristianismo a los jóvenes, que frecuentemente tienen, por desgracia, una idea de religiosidad falseada, y, en consecuencia invitarles a participar con gozo, aunque de manera digital, en la vida de la Iglesia.
¿Qué sugerencias hay que tener presentes?
Como en todas las realidades, también las redes sociales tienen sus pros y sus contras. Entrar en este mundo implica un gran sentido de responsabilidad. Internet nace como un red que ofrece grandes recursos y oportunidades, pero puede transformarse en una tela de araña que aprisione y esclavice. El fenómeno afecta sobre todo a los jóvenes, pero de las estadísticas resulta que se está extendiendo también a los adultos, con un número de inscritos cada vez mayor. No es infrecuente encontrarse personas enfermas de Internet, esclavas de la chat, que descuidan el cumplimiento de los propios deberes. La primera sugerencia es un uso equilibrado del web. También para evitar una autoexclusión, típica de estos ambientes, de manera que se está tan sumergido en ello que se olvida uno de todo, hasta de comer y dormir.
La presencia de religiosos en la red podría evitar el peligro de una “pseudoreligiosidad” cada vez más frecuente. La posibilidad que se le ofrece a quien quiera de colgar material en la red, abre la puerta al peligro de encontrar contenidos religiosos que no son típicamente cristianos. Por ese motivo, y por otros muchos, hay que estar bien formados, también desde el punto de vista teológico-espiritual, para no engañar o despistar a los usuarios.
fonte: www.vidareligiosa.es

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